dimecres, 13 de maig de 2015

"Viaje de ceniza", de Ximena Holzer

Andreu Navarra Ordoño

            Ocurrió hace casi ocho años. Había acudido a una jornada sobre edición independiente en casa de Carles Hac Mor, uno de los pocos poetas irreductibles que van quedando, o más bien debería decir en el tejado de su casa, puesto que allí trasladaron un sofá, una mesita y varias sillas para celebrar el evento, al aire libre. Participaron, además de Hac, Toni Clapés y Jesús Aumatell, de Emboscall,  que acaba de iniciar una segunda juventud.
            De repente, Aumatell anuncia que va a leer sus poemas una escritora a quien acaba de publicar, dice, lo mejor que ha leído en años. Lo confieso. Pensé: “menudo rollo, ahora un recital...” Y es que el 90% de los recitales que he presenciado me han producido más bien sopor. Pero aquello fue muy diferente, vaya si fue diferente. Sube al estrado una chica morena y empieza a leer... no podía dar crédito... empecé a revolverme en la silla... Aquello no era bueno, era extraordinario, cojonudo, realmente único.
            Yo no conocía persnalmente a Aumatell y él y la autora se me escaparon. Pensé que podría escribir o llamar a Emboscall para conseguir ese libro negro. Pero ni pude contactar con  Aumatell ni conseguir el libro. Ese libro negro absolutamente irresistible que ahora puede descargarse de este link: http://www.emboscall.com/prima/hemisferios/hemisferios.htm
            La autora era Ximena Holzer, y el libro se titulaba Hemisferios. Pero eso lo supe hace un mes. Afortunadamente, los años han corregido mi error. El error de no retener el nombre de la poeta, ni del título del libro. Lo confieso: es que no estaba prestando atención. Empecé a hacerlo cuando ya era tarde, cuando Ximena había empezado ya a recrear hablando, en voz baja, su extraordinaria, rota, alucinada literatura. Yo creo que para encontrar algo así, una poesía tan pura y vocacional, tan auténtica, en literatura actual hispánica nos tenemos que ir a la poesía de Óscar Curieses.
            Hace poco fui a la librería Calders, pregunté por Aumatell y allí estaba él, sonriendo, encuadernando sus propios libros, con sus propias manos. Porque Aumatell sonríe porque sólo puede sonreír quien trabaja para sí mismo. Algo que ya explicaba Engels. Es muy distinto editar para un soplapollas que se gastará el beneficio en safaris que maquetar, imprimir y encuadernar tus propias creaciones, como hace Aumatell. Por eso entiendo que sonría y que cuide a su descubrimiento. Y él me comentó que Ximena acababa de editar un nuevo libro.
            ¿Qué encontramos en este Viaje de ceniza? La misma existencia ardida y atomizada de su libro anterior. Las mismas preguntas de luz que arrasaban su libro anterior: “¿Qué es un muerto?”, “¿Qué hila tu boca / a la espera de un viento?”, “¿Qué se hace con la piel el muerto?”, “¿Dónde quedó la mano?”.
            Esta poesía es estremecedora. A base de machacarnos alcanzamos la ternura ante lo que acaba de desmantelarse. Desnudez extrema. Martillo que no resuena. Ausencia total de rebabas y de adjetivos.

Ximena Holzer es una poeta de verdad. No un escritora, ni un postureadora. Sospecho que su vida se ha incendiado como su escritura, pero esto no compete aquí. Por eso, sospecho, no sabrá darse el bombo que merece. Quiero decir, escribe y calla, es persona discreta. Una Carlos Vitale. Lo que hay en su nuevo libro es, otra vez, muy grande, porque es muy pequeño. Porque es aquel tipo de poesía recortada sin piedad que nos recuerda al mejor Celan, a Beckett. Holzer aplasta sus visiones contra la página y consigue un discurso visceral sin declamación. Un discurso visionario sin escuela, natural e intervencionista. Único.

Publicado en Quimera, 377, Abril 2015. 

1 comentari:

  1. Hola, estic buscant "Viaje de Ceniza" i no hi ha manera d'aconseguir-lo. El tens en pdf, si us plau? M'he quedat gelat al llegir Hemisferios. Ens trobem davant una poeta molt gran, hermètica i sense pietat.

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