dimarts, 2 de desembre de 2014

Entrevista con Marian Raméntol


Marian Raméntol (Barcelona, 1966) cuenta con una trayectoria de diez libros publicados. Ha ganado infinidad de premios literarios, tantos que no cabrían en este breve párrafo introductorio. Por su contundencia y su mundo de ricas metáforas en los últimos años han destacado libros como Con mi nombre doblado sobre la cama(2011, Premio Nacional de poesía Acordes) o Los muñecos diabólicos de mi caja de pájaros (2010, Premio Vicente Núñez). Su poesía frondosa y torrencial, visionaria y volcánica, contrasta con su carácter exteriormente ordenado.  Marian nos hablará de sus proyectos presentes y futuros.
1.- Andreu Navarra: Bienvenida a Periódico de Poesía. Desde que, en el año 2005, publicaste La noria del festejo, ¿se han operado cambios o evoluciones sustanciales en tu forma de escribir?
Marian Raméntol: Ante todo muchas gracias, Andreu, por invitarme a Periódico de Poesía, para mí es todo un placer y un honor.
Con referencia a tu pregunta te diré que, efectivamente, cambios han habido y muchos. Quizá el primero de ellos recayó en una cuestión de "quitarse el corsé". Me explico: en mis inicios poéticos una de mis  referencias más directas fue Góngora, las hipérboles y el oscurantismo del léxico por aquel entonces  me provocaban chiribitas en los ojos y mi experimentación iba dirigida hacia la textura de las palabras, su peso, su sonoridad, su tacto, en fin, que no era lo mismo decir “cinturón” que “tahalí". Pero ese anclaje gongorino que yo tanto disfrutaba tenía sus inconvenientes, como por ejemplo, el inmovilismo  o anacronismo conceptual. Con la llegada a mi vida de poetas como Huidobro y Girondo todo cambió. Con ellos no valen corsés, así que decidí quitármelos. Y así empezó toda una larga etapa en la que  no sabría decirte a qué ingrediente poético le otorgaba mayor protagonismo, si a la palabra o a la imagen.  La palabra en mi poética era, la mayoría de las veces, el mero útil que utilizaban las imágenes para emerger y manifestarse, para conducir la expresión del sentimiento, a veces de manera casi visual, hasta el corazón del poema, allí solían tomarse un pequeño respiro, para continuar con su discurso plástico hasta el final. Mi relación personal con las metáforas era tan estrecha, que no podía concebir mi palabra sin ellas.  Huidobro y Girondo   fueron mis "hechiceros poéticos" y me hicieron entender que las "mujeres con pechos de higo" podían tener una  tremendísima y horrible belleza y que las flores podían crecer al revés, por lo que a partir de entonces, una centrifugadora pasó a ser  tan válida como cualquier lienzo en blanco (o incluso más), para decir, gritar o voltear todo tipo de verdades.  Actualmente sigo balanceándome entre la imagen y la palabra, aunque creo que he conseguido un sutil equilibrio entre continente y contenido, entre el grito y el modo de gritar.

2.- Andreu Navarra: ¿Sigues una poética consciente o escribes en caliente, cogiendo al toro por los cuernos, y luego te enfrentas con el resultado?
Marian Raméntol: Ni lo uno ni lo otro. La poesía es caprichosa en muchas ocasiones, a veces me asalta un verso mientras duermo, y debo despertarme para apuntarlo rápidamente antes de que se disipe en mi mente y lo pierda para siempre (lo cual es tremendamente molesto porque luego no puedo conciliar el sueño nuevamente). Otras veces me dejo imbuir por cuanto escucho o me sucede, desde una conversación en el autobús, o en la cola de supermercado, hasta la sensación que me provoca un atasco en la ciudad o el toque de sirena de una ambulancia o el visionado de una película,  todo me sirve, todo me provoca, todo lo apunto. Esos apuntes no son todavía un poema, claro que no, pero lo serán más tarde, cuando me ponga ante ellos y los trabaje, los retuerza, los vista y los desvista, los pinte o los decolore; cuando sea capaz de oír su respiración. Así que bien pensado, y volviendo a tu pregunta, en vez de "ni lo uno ni lo otro" debería haber respondido "tanto lo uno como  lo otro".

3.- Andreu Navarra: Por lo que has ido publicando últimamente en distintas revistas y por el proyecto que anuncias escrito junto a Cesc Fortuny  has empezado a cultivar la poesía en catalán con intensidad. Incluso he leído un poema tuyo dedicado a Gamoneda en catalán, lo que indica una promiscuidad de tradiciones a priori  interesante. Cuéntanos algo de este punto de inflexión.
Marian Raméntol: El catalán es mi lengua materna, y aunque mi andadura poética hasta la fecha es mucho más prolífera en castellano, yo sentía que le debía algo a esta hermosa lengua y a mí misma. Si me he atrevido a escribir poemas en otros idiomas con los que nada "sanguíneo" me une ¿por qué no iba a hacerlo en mi lengua natal? Ya que tengo la suerte de ser bilingüe, es casi un "deber" no desaprovechar esta circunstancia. La experiencia, además, de poder trabajar con texturas léxicas tan diferentes es todo un lujo del que no me quería privar. Las referencias poéticas, sin embargo, sí son las mismas en ambos idiomas, es decir que si Vicent Andrés Estellés me inspira, lo hace indistintamente de la lengua en la que yo esté escribiendo en ese momento.

4.- Andreu Navarra: En el año 2012 fuiste traducida al estonio. Explícanos algo de los pormenores de aquella experiencia.
Marian Raméntol: La verdad es que fue todo UN REGALO (así, en mayúsculas). Por mediación de un buen amigo-amante empedernido de la cultura y todo un activista cultural- Albert Lázaro Tinaut, algunos libros míos fueron a parar a manos de Jüri Talvet (Doctor en Literaturas Occidentales por la Universidad de Leningrado. Catedrático de historia de la literatura occidental en la Universidad de Tartu y Presidente de la Asociación Estonia de Literatura Comparada) quien decidió incluir una amplia selección de poemas traducidos por él mismo en una edición bilingüe editada por la universidad de Tartu. Nunca tendré gracias bastantes para tanta generosidad. Su escrupuloso mimo para con la palabra, su esmero y cuidado por su fidelidad al original, los matices, el rigor extremo, en fin, yo creo que quiso traducir hasta los olores, y aunque yo, lamentablemente, no sepa estonio, tengo convencimiento pleno de que lo consiguió. Además tuve la oportunidad de conocerle personalmente, y su calor y buena disposición hicieron de esta experiencia algo imborrable. 

5.- Andreu Navarra: ¿Qué es “Bluesía”?
Marian Raméntol: "Bluesía" es una apuesta más por la fusión, por la búsqueda del lenguaje único, por la expresión del individuo mediante la música y el grito. Entendiendo la música no como un mero "marco" para la voz si no como parte intrínseca de ésta sin posibilidad de disociación. Es un campo de experimentación en el que llevamos trabajando desde hace ya tiempo con Cesc Fortuny i Fabré y en el que hemos realizado diversos trabajos que incluyen pintura,  video-arte, performance,  música experimental, o como en este caso en concreto, el blues  y la poesía.
En "Bluesía"  el llanto por el dolor existencial hace equilibrios sobre bases de blues tradicional de la segunda y tercera década del siglo XX. Las guitarras y las armónicas se quejan o gritan directamente, para mantener un gesto solidario con la palabra, que se rebela en todos los planos contra la hipocresía universal y el consumismo característicos de nuestro tiempo. Su ejecución corre a cargo del grupo OxímoroN, integrado por Cesc Fortuny i Fabré, Jaume Vendrell y yo misma.

6.- Andreu Navarra: ¿Qué proyectos te ocupan ahora?
Marian Raméntol: A parte de la plataforma "La Náusea" que incluye la revista semanal, la sección de noticias, la sección mensual en catalán, los servicios literarios, la editorial, la discográfica así como una galería de arte virtual, y que sigue mutando y evolucionando para ofrecer nuevas secciones en un futuro próximo, como una radio de programación mensual, estoy centrada en la publicación del libro en catalán que mencionábamos antes y otro poemario en castellano que saldrá en el 2014.
Paralelamente, tengo entre manos la creación de un libro de artista, y como toda "creación" lleva su ritmo propio. Y aunque ya empieza a tener forma y peso, aún queda mucho por hacer.
En el ámbito musical junto con Cesc Fortuny i Fabré y nuestro proyecto de "ritual drone" O.D.I., estamos trabajando con la banda sonora de largometrajes. Y en otros ámbitos, también estamos inmersos en la creación de guiones literarios para cortos.

7.- Andreu Navarra: ¿Has pensado alguna vez dedicarte a la prosa?
Marian Raméntol: Algo tengo escrito y publicado en la red, algunos relatos cortos y otros de género epistolar, hasta tengo escrita una novela corta que también publiqué por capítulos en la red, pero de eso hace ya tiempo y la verdad es que, básicamente,  escribo poesía.

8.- Andreu Navarra: ¿Cómo ves el panorama de la poesía catalana actualmente?
Marian Raméntol: No quisiera herir la sensibilidad de nadie, y probablemente me quede todavía un mundo entero por leer para poder reafirmar mis impresiones iniciales, pero me da la sensación de que la poesía catalana se ha quedado un poco anclada en Espriu, grandísimo poeta, por supuesto, pero creo que deberíamos hacer un esfuerzo por desprendernos de lo ya dicho, de lo ya experimentado y sin minimizar en absoluto la grandeza de nuestros "padres poéticos"  avanzar con "sangre" renovada. Hasta con el propio idioma deberíamos hacer un esfuerzo y romper con la pulcritud de las formas, atrevernos a romper el significado original de las palabras para reinventarlas, para dotarlas de nuevas dimensiones. Echo de menos precisamente eso en los poetas catalanes que escriben en catalán, aunque como ya he dicho antes, debo investigar todavía mucho, y  tengo la esperanza de que estas impresiones iniciales sean fruto única y exclusivamente de mi ignorancia.

9.- Andreu Navarra: ¿Cuáles son tus poetas tutelares, en caso de que los tengas?
Marian Raméntol: Los tengo, los tengo. Ni qué decir cabe que los ya mencionados Huidobro y Girondo ocupan una posición estelar, pero también me han influido mucho poetas como Panero (Leopoldo), Montalban,  Rosales, Gallego Ripoll, , Irazoki o Moga, entre otros. Toda lectura es motivo de estudio por mi parte, por lo que en todo autor encuentro cosas que aprender, así que en realidad y para ser honesta, el elenco  debería ser, mucho, muchísimo más largo y además no tendría fin, puesto que mientras sigan llegando nuevos libros  a mi mesa de trabajo- y espero que así sea mientras me quede vista para devorarlos- el círculo de influencias muta y se renueva.

10.- Andreu Navarra: Cuéntanos lo tuyo con Luis Rosales.
Marian Raméntol: Mmmm, una bonita -aunque no bien vista por muchos- historia de amor. Cayó en mis manos El náufrago metódico y, desde el primer momento, se estableció un vínculo adictivo hacia este poeta capaz de estremecerme de principio a fin, su profusión de imágenes bellísimas y el trato delicioso de la figura de su madre y de la muerte,  le otorgó una posición indiscutible entre mis lecturas de cabecera, tanto fue así, que acabé escribiendo un poemario en su honor que fue galardonado con el XVIII Premio Acordes de Poesía.  En alguna ocasión me han preguntado (horrorizados)  que cómo se me había ocurrido dedicarle un poemario a un personaje relacionado con la falange, por más amigo de Lorca que fuera, a lo que yo no he podido contestar otra cosa que, cualquier poeta- sea cual sea su posición social o tendencia política- que sea capaz de escribir versos como: "La vida entera cabe dentro de un odio", "La nieve es un esfuerzo", "me pesa en los hombros la estrechez de la tierra" o "le temblaba de impaciencia todo el cuerpo en los labios", por poner tan sólo un brevísimo ejemplo, se merece todos los poemarios del mundo.

11.- Andreu Navarra: ¿Qué le dirías a un jovencito de 15 años que tuviera la desgracia de parecer un poeta de verdad?
Marian Raméntol: Hace tiempo, un poeta me dio dos grandes consejos: "Mantente siempre en el camino del medio, ni muy arriba ni muy abajo" y "Existen tan sólo tres máximas para escribir bien: leer, leer y leer". Nunca lo he olvidado, y creo que yo también los compartiría y no tan sólo con jovencitos de 15 años. El resto es empeño, trabajo y por supuesto, disfrute (o dolor, o rabia, o...).

12.- Andreu Navarra: ¿Qué lees últimamente? ¿Qué te interesa de
dentro y de fuera del país? ¿Algún día escribirás una gran novela-río en plan Lezama o Tólstoi?
Marian Raméntol: Los autores que en estos momentos ocupan mi mesa de trabajo son Gamoneda y Margarit, aunque eso no quiere decir que mañana compartan mi escritorio con tres poetas más, nunca pongo reparos a abrir un libro de poemas, otra cosa será que su lectura me atrape lo suficiente como para que el libro acabe con las tapas arrugadas y descoloridas o no. La verdad es que aunque tengo tendencia hacia la poesía, me interesa todo tipo de literatura, sin atlas ni fronteras, si me dan un buen libro, lo disfruto.
¿Que si escribiré algún día una gran novela? pues hombre, en plan Lezama o Tólstoi ya puedo decirte sin miedo a equivocarme que no, para eso se necesita ser muy grande y no voy a tener vidas suficientes para crecer tanto. Y en un plan más modesto, pues no lo creo, aunque descartarlo por completo tampoco lo haría, nunca se sabe los derroteros por los que podemos acabar caminando.

13.- Andreu Navarra: Nada  más por nuestra parte. Ha sido un placer tenerte con nosotros y puedes decir lo que se te antoje en el espacio subsiguiente. Sólo decirte que no cejes nunca en tus empeños.
Marian Raméntol: Muchísimas gracias, Andreu, también para mí ha sido muy grato estar con vosotros.
¿Sabes? son muchas las cosas a las que estaría dispuesta a renunciar en esta vida, pero a la escritura... no, no sería capaz.
Y aprovechando tu amabilidad, me despido con un poema: 
VUELVES A MORIR CONMIGO DENTRO
Vienes desnuda sobre el agua a imaginarme 
como tú, horizontal y rota bajo la noche,
con el aire tambaleándose en los párpados
 
de este charco inmenso que nos rubrica.
Aun tienes el poder de la humedad 
sobre mi cuerpo, con el dolor
 
adelantado en el cañizo calcáreo
que me sostiene, crujes mis incendios,
 
me masticas
y haces de mi sangre un sueño hundido.
Te suenan los brazos y me asoman 
a tu milagro,
me destejes para ovillar el viento
 
y morírteme encima, y yo no puedo
 
mutilarme más, ni abrir más mis bordes,
no puedo escupir el infinito que no cabe en el día,
ni distraer la hierba de tu tumba
 
con el verso cerrado de un libro.
Vuelves a morir conmigo dentro y los labios
del mundo nos silabean,
 
nos bebemos la luz bajo la carne
mientras tu nombre me sube por los ojos,
se despliega respondiendo
 
al calor de mi mejilla
y llora infiernos azules
 
sobre el claustro de mi pecho.

Publicado en Periódico de Poesía, Núm.62.

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